Se revela un operativo de inteligencia comunicacional en el que el Departamento de Estado de EE.UU. brindó información a medios para facilitar la salida de Bolsonaro. Santiago Caputo habría tenido un rol protagónico en esta operación, que incluyó la difusión de datos falsos.
La salida de Flavio Bolsonaro de Brasil sumó un nuevo capítulo de controversia luego de que trascendieran versiones sobre un operativo de inteligencia que habría involucrado a funcionarios argentinos y estadounidenses. En un análisis televisivo, periodistas examinaron las publicaciones del asesor presidencial Santiago Caputo, las presuntas maniobras de distracción y el impacto político del episodio dentro del Gobierno de Javier Milei.
Uno de los puntos centrales fue la posible participación de Caputo en el traslado del dirigente brasileño. Mientras sectores del oficialismo sostuvieron que el asesor habría estado en Puerto Iguazú para colaborar con el operativo, desde su entorno negaron esa presencia. Las versiones enfrentadas expusieron, además, las diferencias internas sobre el alcance de la intervención argentina.
Durante el programa también se planteó que una operación de esta naturaleza difícilmente hubiera podido avanzar sin conocimiento de las más altas esferas del Gobierno. Sin embargo, el alcance concreto de esa supuesta coordinación y la participación individual de los funcionarios mencionados no quedaron acreditados de manera independiente en el material analizado.
En el programa se sostuvo que distintas fuentes vinculadas con el Gobierno estadounidense habrían difundido información anticipada sobre la supuesta llegada de Bolsonaro a territorio norteamericano. Esa versión fue reproducida por agencias internacionales y medios de comunicación, mientras el dirigente todavía no había completado el recorrido.
Los panelistas señalaron que Reuters, Associated Press y Agence France-Presse difundieron información que situaba a Bolsonaro en vuelo hacia Estados Unidos. El episodio abrió un debate sobre la dependencia de fuentes oficiales y la necesidad de verificar de manera independiente los datos, incluso cuando proceden de funcionarios de alto nivel.
La emisión también recogió declaraciones de Simón Levy, quien habría reconocido su participación en la difusión de información falsa como parte de una maniobra de distracción. No obstante, el alcance de esa intervención y la existencia de una operación coordinada de desinformación deben considerarse hipótesis atribuidas a los protagonistas del debate, no conclusiones judicialmente establecidas.