La región experimenta un cambio significativo hacia gobiernos de derecha, dejando atrás mayorías progresistas o de centro-izquierda, con Argentina y Brasil como ejemplos centrales.
En Argentina la llegada de Javier Milei marca la emergencia de una ultraderecha libertaria que redefine el espectro político local y se posiciona como referente para la derecha global. Mientras que en Brasil Flavio Bolsonaro ganó las elecciones, reforzando la presencia de la derecha fuerte en el continente.
Javier Milei introduce un modelo de capitalismo acelerado y libertario, impulsando a la derecha mundial.
La derecha debe ser firme y sin “pechofrío” para ganar terreno político, ejemplificado por el fenómeno reciente en Europa (victoria de AfD en Sajonia). Se subraya la necesidad de una coalición global de la derecha para contrarrestar la izquierda y promover soluciones.
España enfrenta una crisis política y social profunda, con un foco en el problema de la vivienda y un contexto de altos niveles de conflicto social. La izquierda extrema, a través de movimientos como Inquilina (vinculado a Podemos), lidera protestas como la Acampe en Puerta del Sol, mezclando reclamos sociales múltiples.
La coalición progresista de Pedro Sánchez es percibida como débil e insuficiente para resolver las demandas, con problemas estructurales como la falta de viviendas nuevas (se prometieron 250,000, solo se construyeron 10,000).
Otros temas problemáticos: corrupción, manejo de la inmigración, usurpaciones de propiedades (especialmente en Cataluña y el sur de España) y la presión turística que reduce el alquiler a largo plazo.
El gobierno de Sánchez es una coalición heterogénea, denominada “Frankenstein”, que incluye desde la izquierda comunista (Sumar) hasta independentistas catalanes y vascos, además de un pacto polémico con Bildu (vínculo con ETA). Pedro Sánchez adelanta elecciones en un intento de descomprimir el Congreso, donde ya no logra pasar presupuestos ni generar mayoría; busca usar el caso Marie Carmen para polarizar e intentar levantar el voto antes de un deterioro mayor. La oposición está fragmentada pero en proceso de acercamiento:
Alberto Núñez Feijóo lidera el Partido Popular (PP), con mayor intención de voto. Vox, el partido de derecha dura, no es oficial aliado pero mantiene vínculos personales con Milei. El PP y Vox demostraron con cautela un acercamiento para posibles coaliciones, evitando trampas políticas previas.
La derecha en América Latina se proyecta con un estilo más firmemente liberal y globalizado, buscando replicar redes internacionales comparables a las socialistas de la izquierda. Mientras que en España la izquierda de Pedro Sánchez enfrenta desafíos y busca coaliciones.